Carta al diputado Camilo Gaviria

POR: JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO
 
Con suma preocupación he leído sus posiciones relacionadas con la nueva problemática que afronta Aerocafé. Y me preocupa, no porque esté en riesgo el proyecto, ni porque haya probabilidad de abortarlo (como parece ser su intención) sino porque, viniendo de un diputado de Caldas, le puede generar graves daños colaterales a nuestro departamento.
 
Para nadie es un secreto que existen intereses oscuros de truncar a Aerocafé, para que se desarrolle en terrenos del kilómetro 41, donde coincidencialmente tiene Usted asuntos económicos. Tampoco es secreto que su oposición política dentro de la asamblea de Caldas ha sido irracional, visceral y enormemente infundada, lo que ha causado pérdida de peso y valor a una curul que fue adquirida con el esfuerzo de miles de caldenses que creímos ilusamente en sus intenciones.
 
En tal virtud, no creo descabellado recordarle que es Usted un servidor público y que, como tal, cuando conozca de la comisión de un delito, está en la obligación de “poner inmediatamente el hecho en conocimiento ante la autoridad competente” (art. 67 CPP). No es pues, con infundios ni insinuaciones como se debe proceder. Tampoco es ensombreciendo sin pruebas a entidades, personas o gobernantes como se hace oposición, pues en una democracia el papel del opositor es tan relevante como el del gobernante, ya que representa equilibrio de fuerzas y debe ser ejercido con responsabilidad, probidad y decoro. 
 
Hace Usted acusaciones de corrupción departamental en Aerocafé sin especificar los actos, las personas ni las circunstancias, logrando con ello aparentes réditos políticos en desmedro de una obra que anhelamos quienes no tenemos intereses diferentes a los de ver progresar nuestro departamento. Acusa Usted, sin prueba alguna, que hay negocios oscuros, y tampoco especifica cuáles, ni entre quiénes, dejando entonces un manto de duda que perjudica la totalidad del proyecto y lo expone a una gran desinformación pública con consecuencias imprevisibles. ¿Le parece responsable proceder ligeramente en perjuicio de Caldas y sus dirigentes? ¿Se siente Usted por encima de la ley, sus procedimientos y sus sentencias?
 
Para refrescar su memoria, le traigo a colación un hecho por el que sufre y que lo somete a una gran contradicción: el nombramiento de Francisco Cruz en importantes cargos gubernamentales. ¿No fue Francisco Cruz impuesto precisamente por ustedes en la gerencia de Aerocafé? ¿Cuestiona Usted entonces las actuaciones de una persona cuyo nombramiento surgió del seno mismo de su familia y círculo de poder? ¿De haber existido algún ilícito, no serían ustedes corresponsables? 
 
Soy defensor acérrimo del Aeropuerto y me he preocupado por encontrar, en la fuente, la documentación exacta y fidedigna que me permita tener un juicio certero de lo que acontece en el proyecto. He publicado muchísimas columnas con pruebas idóneas, y denunciado cuánto se ha lucrado la clase política y, sobre todo, la clase privada, de esta obra de vital importancia para el desarrollo caldense; y lo he hecho con nombres, pruebas y sustento jurídico. Y hoy invito a que nos unamos entorno al proyecto, tratando de construir sobre lo construido y no derrumbar lo ejecutado. Por eso lo llamo a la sensatez y a que mesure sus acciones sin que con ello pretenda connivencia, impunidad, complacencia o silencio. ¡Solo mesura! Quien tenga que pagar, que pague; quien deba ser condenado, que lo sea; quien deba responder, que lo haga. Pero ante los órganos competentes y con base en pruebas y procedimientos legales. No con alharacas mediáticas infundadas.
 
Es increíble que después de tan ardua lucha para allegar los recursos que nos permitan hacer realidad este sueño, seamos nosotros mismos quienes lo destruyamos. Y más increíble aún que sea Usted -quien se presentó como el candidato visionario- el encargado de convertirlo en pesadilla. Coincidimos, diputado, en que el aeropuerto debe ser de pista larga, pero ejecutado de acuerdo con la planeación y los diseños planteados en tres etapas. Debemos empezar por la primera para lograr el interés de inversionistas con quiénes construir las siguientes. Empeñarnos tercamente en su pista larga inmediata sería condenarlo a su desaparición antes que a su construcción. El oportunismo político y los celos de poder no pueden seguir destruyendo a Caldas. ¡No más, por favor!
 

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