Falso plan de reactivación

POR: JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

Esta semana nos vimos forzados a asistir a otro espectáculo deplorable del alcalde de Manizales, Carlos Mario Marín. El mal llamado pacto por la reactivación, que lanzó con una parafernalia de esas que causa pena ajena (con “Los Montañeros” en primera fila), no es más que la manipulación consentida y descarada de unas fuerzas vivas (que cada vez parecen más muertas), y una exposición mediática con la que el youtuber cree poder conquistar a una sociedad que repudia totalmente sus actuaciones pueriles.

No, alcalde: no todos los manizaleños caemos en sus trampas y trapisondas. Y no es que estemos en desacuerdo con que Manizales se recupere de la debacle que usted le ha causado, sino que no estamos dispuestos a aceptar su mitomanía como solución. Veamos cuales son mis argumentos:

En noviembre pasado presentó Usted ante el concejo el presupuesto para el año 2021, el cual le fue negado, y se vio forzado a aplicar el de repetición que contempla la ley. Así las cosas, quedaron en evidencia la inviabilidad de las inversiones que propuso ante su junta directiva; la improvisación y riesgo de darle facultades para que dispusiera de millonarios recursos en proyectos que solo están en su magín y no tienen sustento económico, jurídico ni asentamiento en la realidad; y la volubilidad de su carácter al arremeter contra los ediles que sensatamente impidieron la quiebra de la ciudad. 

Hoy “vende” ante la sociedad esos mismos proyectos, y hace la pantomima de que cuenta con el apoyo de las fuerzas vivas que ostentosamente anunció en los carteles circenses de lanzamiento, al lado de todas las entidades municipales que usted domina. Con el infortunio de que esas fuerzas vivas, después de firmar simbólicamente, caen en la cuenta de que estaban comprometiéndose a apoyar planes y proyectos sin sustentos válidos, y reculan ante el concejo protestando por lo presentado, y prácticamente le retiran su apoyo (una luna de miel de menos de un día, ¡vaya respaldo!).

Y tienen razón: el sustento económico del supuesto pacto de reactivación (que no es más que el replanteamiento de un plan de desarrollo que está obligado a cumplir) son recursos del crédito y vigencias futuras. Y digo que no es más que el replanteamiento de su plan, porque la ley 819 de 2003 contempla que estas fuentes de financiación (créditos y vigencias futuras) solo son viables si están consignadas en el respectivo plan de desarrollo; luego, lo que se hizo en ese evento carnavalesco de un supuesto pacto, fue someter al concejo al escarnio del pueblo y manipular a los entes gremiales, académicos y políticos para simular un respaldo masivo, en algunos casos precedido de convenios, contratos, burocracia y utilización de lo público para ganar adeptos. Es decir, la exposición de los más viles métodos de utilización de la mentira y la transformación de la verdad para simular respaldo, lo que se traduce en la exposición desvergonzada de corrupción administrativa.

Gran responsabilidad tiene el concejo de Manizales hoy ante el sometimiento del alcalde. Ningún argumento será válido para cambiar de posición a escasos cuatro meses de la negación del presupuesto cuando, en la práctica, se pretende la reactivación de la ciudad quebrando a sus habitantes. En sus manos está el aumento de impuestos disfrazados de compendio tributario; la creación de nuevas bases y tasas que afectan directamente las actividades comerciales más golpeadas; la evidencia de ineficiencia administrativa reflejada en más de $ 100 mil millones dejados de invertir en 2020; la falta de gestión ante el gobierno nacional para conseguir cofinanciación a los grandes proyectos; y la gran mentira de presentarlos ante la ciudad como totalmente estructurados, cuando muchos de ellos están sin definiciones económicas, físicas, operativas y de financiación. 

Esta alcaldía, que ha demostrado con creces su incapacidad para administrar, no puede ser acreedora de esa confianza que ella misma se ha encargado de defraudar, ni depositaria de unos recursos que caerán en las garras de esa mafia que tiene en vilo las grandes empresas del municipio. 

¿Serán falsos mis argumentos? Reto al alcalde de nuevo a que nos enfrentemos públicamente para evidenciarle las mentiras que nos ha contado. ¡Pobre mi Manizales!

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