Entrevista imaginaria

POR: JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

Estábamos frente a frente. Habíamos pactado ser absolutamente sinceros en las respuestas.

–¿Usted por qué no me quiere? – me preguntó Carlos Mario con los ojitos encharcados, en una de esas poses histriónicas estudiadas con premeditación.

–No es que no lo quiera, Alcalde…– le respondí de inmediato–. Lo que pasa es que Usted ha cometido muchos errores, y está rodeado de alguna gente perversa que está destruyendo a Manizales. ­¿Quiere que le haga un recuento?

–Sí. Lo quisiera rebatir­– respondió, altivo y soberbio.

–Cuando Usted era concejal de Manizales ­–le afirmé–,  se revolcó en algunas sesiones porque el alcalde pretendía que le giraran un cheque en blanco para su programa de gobierno, y Usted pretendió lo mismo; reclamaba porque estaban llenando las calles de conos, separadores y pintando cebras y pasos peatonales, y Usted hizo lo mismo; tildó a la administración de corrupta y ladrona, y Usted le entregó el poder a una mafia devastadora; tachó a la prensa de estar cooptada por el gobierno, y Usted la silenció con contratos nimios a fin de año…

–¡Si,si,si…! Usted tiene razón– dijo, interrumpiendo mi cuestionario– pero yo estaba muy chiquito cuando eso… yo no tenía uso de razón cuando era concejal y solo me interesaba figurar en los medios para llegar a la alcaldía…

–Bueno… está bien– admití, al ver la inutilidad de insistir en su época de concejal. – Miremos entonces algunas cosas que pasaron en su primer año de gobierno: licitaciones de un solo proponente, nepotismo, direccionamiento de contratos, burocracia amañada, contratación irregular, gastos millonarios en ICTM, la Ptar enredada, Erum asediada, Invama saqueada, nombramientos sin requisitos…

–Le voy a ser sincero…– me interrumpió, sin esperar a que terminara la lista de preguntas–: todo esto se lo delegué subrepticiamente a mi patrón… a mi verdadero jefe… a mi mecenas… al que Usted llama el Capo Espejo. ¡Lo admito! – y soltó una lágrima, en medio de sus pucheros dramáticos–: ¿Qué más podía hacer? él ha sido mi patrón y me domina totalmente; él ejerce sobre mí un poder que no sé resistir; él simplemente manda y yo obedezco…

–¿Y no le parece grave que el pueblo lo haya elegido a Usted, y quien domine sea otra persona? – le pregunté, aterrado.

–No tanto, – me contestó ya calmado –Espejo es un hombre bueno, de mi entera confianza y yo, la verdad, no estoy preparado para manejar la ciudad. Prefiero seguir haciendo política para escalar posiciones, mientras él se encarga de las labores de la alcaldía. Es un acto generoso de mi parte y sé que la ciudad va a seguir creciendo como lo hizo en 2020…

–¿Considera Usted que la ciudad creció en 2020? – pregunté, sorprendido por su cinismo–¿No cree que nos estamos atrofiando y que estamos retrocediendo? ¿No cree que aquí solo se han enriquecido unos pocos y los demás estamos sufriendo las consecuencias de estar gobernados por la codicia? ¿No cree que…?

–¡Un momento! – me interrumpió violentamente. –Usted se empeña en desconocer mis éxitos y mis logros, y eso no lo voy a permitir. –Usted está sesgado y ausente de poder; usted es otro de los huérfanos de contratos; usted es simplemente un “calumnista”, como dice mi patrón…

–¡Calma, alcalde, calma! – le dije, interrumpiendo su reacción desaforada. –¿Cuáles son sus logros, pues, para que equilibremos la balanza?

–Me reconocieron el buen manejo de los recursos en la pandemia… Tracé una ciclobanda que me quedó muy linda… Les presté a los comerciantes mas de 70 mil millones… ¿Quiere más? – Concluyó.

–Alcalde: el manejo adecuado de recursos es una obligación; la ciclobanda no ha traído sino accidentes y congestión vial; y los préstamos no los hizo Usted, sino el sistema bancario, vía Bancoldex con el aval del Gobierno Nacional…– le dije ripostando sus logros…

–¡¿Vio?! ¡A usted no le sirve nada…! – replicó, en medio del llanto…

–No llore alcalde­– le sugerí amablemente– tiene todavía tres años para hacer las cosas bien; aún puede retomar el rumbo…

–¿Tres años? ¡No jodás! Si ya me quieren revocar o encarcelar, y ni la bodeguita verde me puede defender– dijo, ya derramando profusas lágrimas que seguramente lastimaron su aterradora y dramática cirugía de nariz…

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