Una pausa

POR: JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

En estos casi veinte años como columnista del diario La Patria de Manizales, he pisado muchos callos, herido susceptibilidades, destapado ollas podridas, denunciado delincuentes de cuello blanco, develado las actuaciones de políticos corruptos, y dejado en evidencia a los actores privados, aún más corruptos, que se prestan para que aquellos se oculten tras la figura del civismo. He criticado a mis amigos y enaltecido a mis enemigos, cuando unos y otros se lo han merecido. He defendido el patrimonio público de las manos de inescrupulosos que se amparan en la impunidad de una justicia lenta, permisiva, cómplice y connivente.

Y en esa labor he sido insultado, vapuleado, vejado, denigrado, injuriado, calumniado y muchas veces amenazado. No han sido pocas mis visitas a la Fiscalía y a los juzgados penales a causa de denuncias en mi contra, convertidas en el método de los peores bandidos para posar mediáticamente como víctimas. 

Reposan en la memoria arduas defensas de empresas como la Industria Licorera de Caldas, varias veces convertida en fortín de nóminas paralelas, proliferación de contratos inútiles, y hasta atentados letales con los que algunos sepulcros blanqueados pretendían depreciarla para venderla a menosprecio. Inficaldas, donde las nóminas paralelas se confundían en carruseles de contratos que lograron poner en peligro su existencia. Las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas del Oriente de Caldas y Miel II, proyectos de los que han vivido cientos de personas sin concretar algo tangible para nuestro departamento. Aerocafé, que empezó a ser satanizado por sus propios gestores (seudolíderes privados), cuando se les arrebató el manejo de sus manos, y cuando presintieron que tendrían que asumir responsabilidades públicas por los desafueros cometidos en los primeros años de ejecución. 

También reposan en la memoria los destapes de manejos maquiavélicos, corruptos y denigrantes en los recintos del Concejo de Manizales y la Asamblea de Caldas, por donde se han paseado bandidos inescrupulosos que a la vez han contado con el silencio cómplice de los gremios, los órganos de control y el aparato judicial. 

Entiendo los odios que han causado mis denuncias. Porque no debe ser fácil para quien vive en la impunidad, el silencio y la permeabilidad de su poder o su dinero, encontrarse en el camino con alguien que lo ponga en evidencia, lo denuncie, lo señale con nombre propio y lo someta al escrutinio público. Y mucho menos cuando se encuentra con que quien denuncia lo hace con argumentos sólidos, documentos fidedignos, pruebas irrefutables y ausencia de temor y precio.

Ha sido esta una labor gratificante, pero a la vez decepcionante. Gratificante porque hemos logrado detener acciones y controlar intenciones que, de otra forma, serían nuevas causas de llanto y desastre caldense. Pero decepcionante porque, a pesar de haber cumplido una misión, siento que se ha quedado corta. Siento que han podido más las influencias políticas, el silencio mediático y la penetración del dinero, que el peso de las pruebas o la acción de la justicia. Ha podido más la corrupción que la reacción de la sociedad. Han prevalecido la impasibilidad, la cobardía o la indolencia de los actores que representan al pueblo y deberían defenderlo.

Hemos rechazado la apatía de la gente y la renuencia a participar de los eventos democráticos y lo entendemos, pues la degradación de la política tiene asqueada a gran parte de la sociedad. Pero, para cambiar la política hay que renovar los actores y la sociedad tiene que volverse realmente participativa. Por eso he decidido actuar desde otro escenario: someter mi nombre en las próximas elecciones como candidato a la Asamblea de Caldas (Número 54) y, en consecuencia, hacer una pausa en mi columna del diario La Patria, mientras dura el proceso electoral, para no ejercer una competencia desigual por la utilización de medios a los cuales no todos los candidatos pueden acceder. Por eso también me he abstenido de publicar elementos publicitarios hasta la publicación de esta columna, luego de la cual seguiré ejerciendo mi derecho a la opinión en el Periódico Debate y en mi blog www.titepava.com, y empezaré en forma mi campaña política. 

Mil gracias al periódico La Patria por abrirme las puertas; al director, Nicolás Restrepo escobar, por su paciencia, ejercicio de la libertad y respeto por la diferencia; y a mis lectores por sus expresiones de afecto o rechazo, pues son ellas las que mantienen vivos nuestros ánimos. 

Carlos Mario alcalde

Enero 1 de 2020: Día de posesión del alcalde Carlos Mario Marín. Madruga a las 4:00 a.m. a preparar el traje que lucirá. Aún no se decide entre el overol de cuadros rojos y blancos, o el verde y fucsia que le realza tanto sus virtudes.  Al final toma la decisión de usar éste último, acompañado de esos zapatos talla 98, trompones, anchos, con punta naranja y rebordes azules; una peluca roja crespa, frondosa, que hace juego con su nariz embombada de una gamuza especialmente confeccionada para el magno evento. Luce igualmente una corbata anchísima fosforecente, del mismo color de los remates de las mangas del overol y la gorguera. Su maquillaje traza una sonrisa amplia que denota alegría. Ha preparado su primera marcha como mandatario y la hará acompañado de su gabinete dentro del cual se encuentran «Tuerquita», «Pernito», Plín Plín», «Arnoldo», «Cerafín» y otros tantos clones que, ogullosos, lucen sus mejores trajes ya ensayados en fiestas infantiles y primeras comuniones. Hay qué reconcerlo: la marcha de posesión fue todo un éxito. El alcalde Marín dice que lo acompañaron cerca de cien mil personas, aunque las fotos más favorables dan cuenta de unas 150 o 200.

Enero 5 de 2020: «Plín Plín», secretario de planeación, presenta ante el Concejo un proyecto de acuerdo que autorice al Alcalde la demolición de todos los edificios hechos por la Constructora Felipe Calderón, argumentando que los pajaritos corren el riego de estrellarse con sus paredes y que, además, para esas construcciones se talaron unos árboles que tienen que ser restituidos. El Concejo devuelve el proyecto por carecer de sustento jurídico. El alcalde llora y hace una pataleta tirándose en el piso de su despacho. Convoca una marcha para el lunes siguiente.

Enero 8 de 2020:  ¡Noticia de útima hora!: El Alcalde Marín se perdió en la espesa selva del Bosque Popular; las brigadas de rescate se encuentran esparcidas por el lugar para dar con el paradero del Alcalde; los bomberos, la Defena Civil, la Cruz Roja, la Policía y el Ejército desplegaron efectivos por todo el sector. Pasadas unas cuantas horas se vueve viral una selfie del Alcalde, sonriente, encima de la rama de un árbol. Se trataba de uno de sus trucos para sensibilzar a la sociedad y demostrarle la importancia de cuidar las selvas. ¡Definitivamente es un genio!

Enero 10 de 2020: la marcha convocada por el Alcalde, parte del sector del Batallón. Luce el mismo traje del día de la posesión, pero esta vez el maquillaje denota una cara triste. Se ha pintado la sonirsa invertida que demuestra su estado de ánimo. Pobre. Lo compañan Claudia López y Antonio Navarro; su gabinete en pleno, se convierte en motivo de diversión de los niños que pasan por la Avenida Santander. A decir verdad, parece el debut de un circo… Al llegar al frente del Edificio Capitalia (sede de CFC&CIA), el Alcalde se baja su overol dejando al aire su trasero, al estilo Mockus. Los miembros del gabinete proceden a hacer lo mismo y unos cuantos de ellos orinan en sus paredes. ¡Qué alumnos tan brillantes!

Octubre 27 de 2019: Usted está en la urna de votación. Tiene la opción de elegir para la ciudad de Manizales a un alcalde con estructura, conocimiento, decencia, pulcritud, honestidad, buenas maneras, legalidad, coherencia y buen trato. O a un clon de Claudia López: mimado, que quiere ser víctima, que reacciona con pataletas constantes, xenófobo, misógino, escandaloso, berrinchudo, irresponsable, visceral y pésimo ejemplo de ciudadano. A un candidato que se sometió al juego limpio electoral, o a aquél que violó las normas publicitarias, adelantó en el tiempo su campaña e hizo gala de triquiñuelas para figurar desde antes con una ventaja mediática. A un ejecutivo de verdad, con posibilidades reales de abrir puertas en el Gobierno Nacional, o a alguien que para conseguir sus cometidos, muy posiblemente terminará encadenado a una reja del Palacio de Nariño satisfecho por figurar en la prensa nacional.

Manizales necesita un gobernante de verdad. Un gobernante serio, que genere credibilidad, que sepa de ciudad y que piense con coherencia. No un clon de políticos vergonzosos que nos someterá a ridículos constantes y a un atraso desastroso. ¿Nos podremos dar el lujo de elegir a Carlos Mario Marín como alcalde de la ciudad? ¡Usted decide!

JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

C.C. 10.259.699 DE MANIZALES

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¿Vivimos en una dictadura?

POR: JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

¿Vivimos en una dictadura en Colombia? Cualquiera podría pensar que en un país con la mayor tradición democrática de Latinoamérica sería un imposible pero, en la práctica, sí estamos viviendo bajo una dictadura. Y no propiamente instaurada desde el Gobierno Nacional o desde las Fuerzas Militares, sino desde las fuerzas de izquierda que han ido ganando terreno hasta convertirse en el verdadero dominio.

Han logrado penetrar la Altas Cortes y, desde allí, arrogándose un poder legislativo que pocos se atreven a cuestionar, cambian jurisprudencias, leyes y todo el ordenamiento jurídico cuando se les antoja y en beneficio de quienes se les antoja. Todo lo acomodan para su provecho y se hacen acreedores a condonación de sanciones, condenas, multas o decisiones que los perjudique. Para ellos todo es permitido, lícito, procedente y bien visto y, dependiendo de su prontuario, los delitos pasan a ser simples manifestaciones democráticas que hay que respetar para no violar sus derechos.

El Congreso se mueve también al vaivén de sus antojos. Dilatan proyectos mediante supuestas sesiones de control político que se traducen en persecuciones inclementes, infundadas y calumniosas en las que logran enlodar a sus enemigos políticos (que no son más que quienes acompañen al poder presidencial) y desgastar la agenda legislativa en perjuicio del propio Estado. Son los mayores censores de las actuaciones del gobierno y se atreven a sentar cátedra de decencia olvidando que muchos de ellos tienen antecedentes delictivos, terroristas y criminales. Posan de decentes dejando una estela pestilente de odio, rencor y mentiras que terminan calando en un pueblo ignorante que se ha dejado llenar su cabeza de rencor contra todo. Exacerban los ánimos de una turba atizada con discursos incendiarios que muchas veces no sabe cuál es su lucha, y destruye todo a su paso sabiéndose intocable e impune. 

Y el ejecutivo esta convertido en un rehén de este gran poder. A él sí se le exige el cumplimiento de los procedimientos legales que violan los criminales, y él sí tiene el castigo pronto por cualquier desliz cometido. Se convirtió en un poder impotente ante la violencia descarada de las fuerzas oscuras, y en un proveedor de discursos amenazantes que no trascienden más allá de las buenas intenciones.

Y la prensa, ese gran poder que penetra todas las esferas, cayó en su gran mayoría en esas redes multimillonarias que, producto de sus actividades criminales, están dispuestas a llenar los bolsillos de quienes están llamados a ejercer su veeduría para el bien de la sociedad. Aquí la censura opera al contrario de cualquier régimen: es ejercida por las fuerzas opositoras, mafiosas, terroristas o criminales, que manipulan la información, la sesgan, la acomodan y ponen sus espacios al servicio de esos poderosos para que multipliquen su doctrina que poco a poco va calando en ese pueblo indefenso.

¿No es esto una dictadura? ¿No estamos bajo una nube inmensa que domina los poderes públicos y hacen y deshacen sin riesgo alguno de sanción, condena o juicio?

¿Hasta cuándo vamos a permitir que esto nos suceda? Tal vez no nos damos cuenta del riesgo en que nos encontramos y de la penetración que esas fuerzas van teniendo en los diferentes escenarios del Estado. Las escuelas, colegios y universidades (públicas y privadas) han sido penetradas por docentes adoctrinantes que utilizan su poder de cátedra, de intimidación o convicción para transmitir constantes mensajes que terminan por invadir la mente de sus estudiantes.  Y vaya a quejarse o a sentar una voz de protesta, para ver cómo se levantan en un solo cuerpo exigiendo su libertad de cátedra y el respeto a sus derechos constitucionales. ¡Qué tal!

Estamos a tres meses de empezar a cambiar este panorama oscuro. Tenemos que ser conscientes de que nuestro poder es inmenso si lo sabemos canalizar eligiendo a la gente adecuada en los diferentes cargos y corporaciones de elección popular. No podemos dejarnos manipular más por estos generadores de odio que utilizan el fervor o el impulso de la sociedad para lograr sus objetivos. El cambio hay que hacerlo desde las Jal, los Concejos, Asambleas, Alcaldes y Gobernadores. El 27 de octubre puede ser el inicio del verdadero cambio. ¡Solo depende de nosotros!

Con Camilo Gaviria

Desde esta tribuna hemos reclamado con insistencia a quienes posan de líderes del sector privado para lucrarse de lo público, que asuman sus responsabilidades políticas, sociales y económicas participando en el manejo del Estado. Y la insistencia se basa en un único postulado: quien asume responsabilidades y pone el pecho manejando lo público, está expuesto al escrutinio general, y debe someterse a un juicio implacable que se desprende de sus hechos, capacidades y resultados; pero quienes manejan lo público desde el sector privado, se eximen de sus responsabilidades por los fracasos, y se arrogan los éxitos así sean ajenos.

Tal vez por eso ha sido tan difícil encontrar quién abandone su zona de confort en el sector privado y lo arriesgue todo para participar en lo público. Es una labor titánica lograr que quienes han invertido en empresa privada generando empleo, riqueza, dinamismo económico y bienestar social, decidan trasladar sus experiencias a la administración del Estado, pues los riesgos que esto implica son inmensos y se entra en un mundo totalmente diferente: se pasa de la agilidad de lo privado, a la paquidermia de lo público; de la tranquilidad de disponer de recursos propios con criterio práctico, a la obligación de utilizar parámetros estrechos que dificultan la optimización; de un sector donde los errores se pagan con dinero, a  otro donde todo error tiene consecuencias administrativas, civiles y penales. Es decir, se pasa del camino asfaltado, iluminado, señalizado y cómodo del sector privado, a la trocha intransitable, riesgosa, incierta, peligrosa y amenazante del sector público.

Por eso es muy halagador tener en la baraja de candidatos a la Gobernación de Caldas a un hombre como Camilo Gaviria Gutiérrez. Su vida ha estado dedicada a la empresa privada y ha sido exitoso en los diferentes cargos que ha desempeñado, y al tomar la decisión de participar en una contienda política es consciente del sacrificio que representa, del cambio profundo que le significará, y de que entrará a pisar un terreno deleznable donde con cada paso que dé estará arriesgando todo lo construido. Y no es fácil. Se necesita vocación, talante, voluntad, altruismo, conocimiento y seguridad para imponerse un reto de esta naturaleza, que le obligará a dejar sus comodidades y tranquilidad para asumir las riendas de una empresa de la que depende el futuro de cientos de miles de caldenses.

Por todo esto, y porque he aprendido a conocer las virtudes de Camilo, me parece una opción demasiado interesante. Pero, además, porque también hemos reclamado con insistencia en este espacio la necesidad de que en Caldas se presente un relevo generacional, y que sean los jóvenes quienes asuman las riendas del poder, y no podemos desaprovechar esta oportunidad. La juventud caldense tiene que reconocerse como aquella que está dispuesta a enfrentar las más grandes responsabilidades; tiene que convencerse de que vale la pena capacitarse para gobernar el país, y de que sí es posible ejercer el poder desde temprano. El mundo cambió y la universalización nos tiene que conducir a la ampliación de oportunidades; no podemos permitir que nuestras fortalezas se sigan fugando a otras latitudes porque no encuentran opciones en su suelo; no podemos darnos el lujo de capacitar a nuestros jóvenes para que sean explotados en otras ciudades o regiones.

Y como hay quienes critican a Camilo por su origen familiar político, hay que decirles que esa es tal vez una de sus mayores fortalezas y carta de garantía de que actuará con sindéresis, mesura y conciencia. El hecho de haber recibido el ejemplo, la gallardía y la templanza de un hombre como Fortunato Gaviria; y la capacidad de trabajo, el tesón y el ímpetu de Adriana Gutiérrez, implica que tiene una responsabilidad más allá de con sus electores. Implica que tiene un mandato, desde su hogar, de hacer las cosas bien, con honestidad, pulcritud y decoro pues está en juego toda la vida pública de sus padres y todo un prestigio ganado en franca lid. Y hay algo muy importante: su campaña ha estado enmarcada en la verdad, sin juegos sucios ni mezquindades, y ese es el mejor indicio.

JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

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La absurda ley de cuotas

Estamos cumpliendo 19 años de la promulgación de la ley 581 de 2000, o Ley de Cuotas, por medio de la cual se dispuso que el 30 por ciento de los altos cargos públicos deben ser ejercidos por mujeres. En su momento, esta ley fue considerada como un avance en la lucha feminista y un logro en el empeño de un sector de la sociedad que considera que la mujer es igual al hombre y, por ende, hay que tratarla en igualdad de condiciones. ¡Qué equivocación! 

La mujer, por sus condiciones anatómicas y naturales, es muy diferente al hombre. Y en muchísimos casos nos superan. Las mujeres, en general, son más responsables, más meticulosas, más estrictas, más ajustadas a los deberes, más metódicas y más efectivas, y no en pocos casos las empresas buscan personal femenino para cubrir sus plazas de empleo atendiendo esas consideraciones, y no por disposiciones o imposiciones legales. Es decir, las mujeres se han ganado sus espacios a pulso, por sus capacidades y su tesón, y han logrado demostrar que, en muchas oportunidades, son superiores a los hombres en su desempeño laboral.   

Por eso no se entiende el porqué la ley mencionada fue considerada como un logro o un avance cuando, en la práctica, es todo lo contrario. No hay ley más discriminatoria que aquella que pretende otorgarles derechos especiales a personas idóneas, capaces, inteligentes y brillantes, como si se tratara de minusválidas o merecedoras de lástima, pesar o compasión. Y, peor aún, una ley que, en función de dar un tratamiento igual, le limita a la mujer su participación al 30 por ciento. Es como decirles que son iguales a los hombres, pero sus derechos se les reconoce hasta un mínimo porcentaje.

Y es precisamente lo que pasa. La obligatoriedad, por ejemplo, de que una mujer haga parte de las ternas que se presentan para ocupar altos cargos, ha llevado a que su papel, en muchísimos casos, sea la de un comodín utilizado para cumplir la ley y justificar el proceso que termina en manos de un nombre predestinado. Lo mismo sucede con las listas a corporaciones públicas que, en muchos casos, son “rellenadas” con mujeres que prestan su nombre para cumplir con la cuota femenina, pero saben de antemano que ni aspiran ni esperan obtener algún escaño. Y esto es más degradante aún. 

Los espacios laborales, de representación, o responsabilidad no deberían ser regulados por leyes en función del género, pues sería injusto e irresponsable terminar dotando las plazas públicas con mujeres, sin tener en cuenta la vocación, capacidad o disposición, simplemente porque hay que hacerles el reconocimiento legal, cuando su capacidad está demostrada, y podrían competir sin necesidad de disposiciones que les da tratamiento de segunda.

En ese orden de ideas, ¿qué pasará con los miembros de la comunidad LGBTI? ¿Terminarán reclamando también su porcentaje de participación legal en los altos cargos y corporaciones públicas? ¿Se aducirán argumentos como la igualdad ante la ley, la igualdad de oportunidades, y otros preceptos constitucionales para reclamar su espacio? 

En mi concepto, la Ley de Cuotas está mandada a recoger. Porque además de innecesaria, injusta, discriminatoria y absurda, se ha convertido en un instrumento de utilización de la mujer para aparentar actitudes de igualdad, y terminó irrespetando más la condición feminista que se quería reivindicar. Es una ley que, como muchas en Colombia, carece de sentido y se tramitó como bandera política que terminó causando más complicaciones que soluciones. Los movimientos que dicen luchar por la igualdad de género, deberían ocuparse más en estos aspectos legales contraproducentes, que a tratar, por ejemplo, de crear un lenguaje incluyente que vuelve repugnantes textos y discursos, y termina ridiculizando no solo a su autor, sino a la condición femenina que trata de incluir.

JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

C.C. 10.259.699 DE MANIZALES

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Educación cívica

POR: JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

Hace unos pocos años Manizales era reconocida como el Meridiano Cultural de Colombia. Una ciudad culta, cívica, de gente aguerrida, trabajadora, honesta, pujante y emprendedora. Con el pasar del tiempo, y por causas de variada índole, se han menguado esas características y ha habido una mutación de valores que incide directamente en nuestro desarrollo, infraestructura y calidad de vida. Y aunque hoy seguimos siendo el “Mejor vividero de Colombia”, la ciudad requiere de un cuidado especial que nos conduzca a la recuperación de esas fortalezas. Requiere que, desde su administración, se tracen estrategias que nos devuelvan una de las mayores virtudes de las que hacíamos gala: el civismo.

La RAE trae esta acepción: “Civismo. 2.m. Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.”. Y era eso, precisamente, lo que nos inculcaban en nuestra casa, y en colegios y escuelas. El ciudadano manizaleño se caracterizaba por su educación, buen trato, amabilidad, cordialidad y atención. Era respetuoso de los derechos de los demás y se cuidaba de cumplir fielmente con sus deberes ciudadanos. En los programas educativos públicos y privados eran obligatorias las cátedras de civismo y urbanidad, y se impartían con fervor y ejemplo. 

Pero con el tiempo el sistema educativo involucionó y erradicó de sus programas estas cátedras, y su importancia disminuyó, dejando abandonadas a varias generaciones que pasaron por sus años de estudio sin recibir orientación alguna al respecto. ¡Qué cantidad de tiempo perdido!

Pero nunca es tarde. Con el inicio de unas nuevas administraciones a partir de 2020, es factible pensar en que en Manizales y Caldas se retomen estos temas, y se incluyan nuevamente el civismo y la urbanidad dentro de los planes académicos en escuelas y colegios, orientados a generar orgullo ciudadano, respeto por lo ajeno, acatamiento de las normas, convivencia pacífica, amor por su terruño y disposición para un trato amable, cordial y atento. La recuperación del civismo debería hacer parte importante de los programas de gobierno de todos los candidatos uninominales. Deberían hacer un pacto real, concreto y evaluable que nos garantice que, gane quien gane, se van a desarrollar programas que involucren a los ciudadanos, y les genere compromiso con su ciudad y departamento.

Muchos problemas de movilidad, basuras, seguridad, salud, drogadicción, prostitución y demás amenazas sociales se pueden ahorrar formando en valores a niños y jóvenes, e involucrando al núcleo familiar en su proceso formativo. ¿Cuántos de quienes hoy violan normas de tránsito, provocan escándalos públicos, sufren discriminación, acoso escolar, desadaptación social, etc., tuvieran un comportamiento diferente si hubieran sido educados en esos valores? ¿Cuánto dinero y tiempo nos ahorraríamos si los ciudadanos fueran conscientes de que la vida en sociedad tiene que estar fundada en el respeto hacia los demás y en cumplimiento de los deberes?

La educación no es solo el aprendizaje de las ciencias o materias básicas. Ni la acumulación de conocimientos consignados en libros o manuales. La verdadera educación se logra cuando el ciudadano se hace consciente de que vive en una sociedad que necesita de él, y se forma para sentirse orgulloso de contribuir al crecimiento social. Se logra cuando el respeto hacia los demás le impide asumir conductas que los vulnere, dañe o maltrate. 

Y para esto es decisivo que las autoridades educativas se involucren. Y hoy es fundamental el compromiso de los candidatos a alcaldes y gobernadores para que inserten dentro de sus planes de gobierno la orientación educativa en ese sentido, y se comprometan a disponer de recursos humanos y físicos para desarrollar programas masivos de formación en valores en sus períodos de gobierno. Son programas que no cuestan mucho dinero, pero que generan una sociedad más comprometida, amable, civilizada y organizada.

Aerocafé: a salvo de sus enemigos

Siempre he sido un defensor acérrimo del Aeropuerto del Café. Desde este espacio he planteado los argumentos para apoyar este proyecto y me he documentado para conocer la verdad, desde la fuente, aún a costa de las inmensas trabas impuestas por la Cámara de Comercio de Manizales que, aupada por quienes se han negado a responder por los malos manejos de los primeros años del proyecto, rehusó hasta el último momento entregar su historia real.

Por eso es muy gratificante ver a los senadores Mario Castaño y Carlos Felipe Mejía, junto con el gobernador, Guido Echeverri, y el alcalde, Octavio Cardona, protocolizar los nuevos aportes del Gobierno Nacional por valor de cien mil millones de pesos, que le permiten al proyecto despegar y tener la certeza de que será una realidad en poco tiempo.

Le he creído desde siempre a este proyecto y, hoy más que nunca, me ratifico en que le creo. Y le creo por unas razones muy simples: porque ya los enemigos soterrados están por fuera del gobierno nacional; porque con la constitución de un patrimonio autónomo para el manejo de los recursos, se protegen de la intervención amañada de quienes se han lucrado de ellos; porque en solo nueve meses del gobierno Duque, se ha materializado más del doble del dinero que prometió en ocho años el anterior gobierno; porque con las intervenciones públicas de ciertos personajes siniestros, quedó al descubierto quiénes son los verdaderos enemigos de la obra, y nos permite blindarla de sus garras; y porque la disposición de manejarla con transparencia es carta de garantía para su terminación.

Ya pasó la era de los estudios a los estudios; de los análisis a los análisis; de la dilación a los trámites y del engaño ministerial. Ya aquellos personajes que llegaban a Manizales levitando, a ser objeto de pleitesía, genuflexiones y loores, volvieron a esta tierra como ciudadanos del común, aspirando a ocupar posiciones inmerecidas y a ejercer un poder que se diluyó en el tiempo, y un liderazgo que se perdió por su felonía con la región. Hoy, afortunadamente, la realidad es otra: hay un compromiso político real para coordinar desde el gobierno Duque todo lo que se prometió. Hoy los actores son diferentes, y su compromiso quedó plasmado en público esta semana con la firma del convenio que le da nueva vida al Aeropuerto.

Y que sigan saliendo del clóset nuestros enemigos. Que sigan pretendiendo hacer oposición a un proyecto del que se lucraron sin vergüenza alguna, para dejarlos en evidencia con documentos auténticos e incontrovertibles. Que sigan haciendo el ridículo en grupos de whatsapp, donde pretenden excusarse en privado de lo que no tienen forma de justificar en público. Que sigan posando de víctimas cuando son los mayores victimarios de la región. Y que lloren porque, como van las cosas, Aerocafé está a salvo de sus enemigos. 

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Y hablando de proyectos halagüeños, la ciudad está en mora de reconocer la gestión de la secretaria de la mujer y equidad de género de Manizales, Gladis Galeano. La energía que irradia y la realización de programas que muchas veces pasan desapercibidos, deberían ser motivo de amplia divulgación, por lo que representan para la ciudad. Dentro de ellos, hay que resaltar el Taxi Seguro, cuyo lanzamiento será mañana sábado, y el cual consiste en un programa de seguridad para las mujeres usuarias del servicio de taxi, que encontrarán vehículos debidamente identificados, dotados de herramientas de georreferenciación, y con conductores capacitados, carnetizados y autorizados para brindar una atención especial a las mujeres. Es la integración de la Secretaría de la Mujer con la de Tránsito, unidas a las empresas de taxis que cumplan ciertos requisitos tecnológicos y de capacitación de personal, para ofrecer un servicio rápido, eficiente y seguro. 

Estos son programas que debemos resaltar, ya que le dan una caracterización especial a Manizales y coadyuvan a posicionarla como esa ciudad amable, segura y agradable para sus habitantes. Son los programas que hacen de Manizales la mejor ciudad para vivir.

JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

C.C. 10.259.699 DE MANIZALES

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¡Indignación!

Llegó Santrich a la Cámara de Representantes en pleno uso de sus garantías y derechos, con su fuero intacto y su estatus de Padre de la Patria. Su sola actitud soberbia, victoriosa y desafiante indica que las cosas le han salido como las esperaba, o como seguramente se las habían prometido. Pasó de la noche a la mañana de posar con un aspecto débil, enfermizo y casi agonizante con el que quería causar lástima, a uno de vitalidad, lozanía y alegría desbordante.

¡La indignación es total! Y no propiamente porque en el recinto del Congreso se encuentre un delincuente reconocido ejerciendo sus funciones, o un terrorista posando de decente y dictando cátedra de moralidad y rectitud. ¡No! Por esas curules han pasado criminales de igual laya, y también han asumido con cínica apariencia actitudes de moralistas. Es más: en la actualidad los hay, y no propiamente por la voluntad popular. Lo que indigna realmente es todo lo que hay detrás de la posesión de un individuo corrupto, asesino, narcotraficante, mafioso y terrorista. Indigna que se pasee con la actitud de un héroe, cuando la estela de sangre, perdición y desastre aún apesta. Indigna que su bufanda, sus gafas y su bastón aún desprendan ese hedor que produce el crimen. Indigna que su llegada a esa curul sea producto de todo un entramado devastador de complicidad al más alto nivel.

Porque, en el fondo, la presencia de Santrich en el Congreso de la República, no es más que la demostración de que, en Colombia, el sistema jurídico es el mayor aliado del terrorismo, el narcotráfico y el crimen, y que funciona unido para garantizarles impunidad a sus representantes. Es la demostración de que las mafias tienen arrodilladas a las altas cortes que, cada una en su jurisdicción, se mueven armoniosas para blindar a los peores enemigos de la patria.

Por eso no fue extraño que congresistas de todos los partidos (obviamente exceptuando a sus colegas del las Farc y otros que viven y conviven con el crimen), deploraran la presencia de este personaje. Deberían, a mi juicio, asumir ésta como una actitud permanente hasta que Santrich reciba el castigo que se merece, pues no puede ser posible que en las manos de un criminal reconocido esté el futuro legislativo de Colombia.

Sé que me dirán que este criminal no está condenado aún y que tiene derecho a un “juicio justo”. Y tendrían razón, si no fuera porque en ningún estrado (ni siquiera en su propio tribunal de la JEP) han puesto en duda la comisión de delitos relacionados con el narcotráfico, ya que están ampliamente comprobados. Lo que han dudado, con habilidoso acomodo y direccionamiento, es la fecha de comisión, la cual también está plenamente definida y evidenciada que fue después de entrado en vigencia el engendro de La Habana. 

Pero hay algo más aberrante aún: que para un bandido comprobado se acomoden las leyes, las circunstancias, los lugares, los procedimientos y la jurisprudencia, en aras de respetar sus derechos, mientras sus aliados en el monte siguen asesinando soldados de la Patria. Que para el terrorismo haya garantías acomodadas y conniventes, mientras para quienes lo combaten se diseñen leyes cada vez más drásticas e injustas. Que las mismas cortes que en el pasado impidieron la posesión de congresistas por estar incursos en delitos de menor gravedad, hoy se acomoden para favorecer los intereses de un criminal. ¡Esta es la verdadera indignación!

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La escogencia de Ángela María Toro Mejía como la Caldense del Año, es un reconocimiento al tesón de una mujer que se caracteriza por su verticalidad, honestidad, eficacia y eficiencia. Es el reconocimiento a una dama en todo el sentido de la palabra y a un ser humano lleno de pujanza, bríos y nobleza. Es el reconocimiento a los valores de la mujer caldense que lleva en la sangre su tesón. ¡Felicitaciones, Ángela María! Otro logro más en su camino de triunfos. 

JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

C.C. 10.259.699 DE MANIZALES

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¡Cínico!

Candidatos vergonzantes

No se sabe que causa más indignación: si los candidatos que tratan de esconder su procedencia política, su pasado, o su participación en hechos degradantes; o la estrategia de recolectar firmas para presentarse como candidatos independientes, que no es más que una costosa trampa electoral que terminamos pagando todos los ciudadanos.

POR: JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

En ambos casos se trata de un camuflaje con el que creen poder esconder sus antecedentes, o el de sus mentores, y parece que no se dan cuenta de que puede ser una estrategia contraproducente, pues el pueblo, aunque no lo crean, tiene memoria y en épocas electorales se despierta con mayor agudeza.

Es entendible, por ejemplo, que los candidatos que provienen del santismo y que estuvieron acompañando a Juan Manuel Santos durante sus dos nefastos gobiernos, sientan vergüenza de haberlo hecho y de haber servido de instrumentos para devastar nuestro departamento. Es entendible, además, que hoy traten de posar de independientes; de sacudirse todo vestigio de haber colaborado en un gobierno que solo trajo decepciones, olvido y tristezas; de haber hecho eco de promesas incumplidas, y de haber mantenido un engaño permanente que solo podía desembocar en la parálisis del desarrollo manizaleño y caldense. 

Es entendible por eso que hoy se presenten como independientes y busquen alianzas soterradas con candidatos y grupos políticos de los que hasta ayer denostaban y despreciaban. Pero que sea entendible no los hace buenos, ni aceptables, ni viables. Repito: el pueblo tiene memoria, y no puede olvidar ocho años de gobierno donde hubo caldenses revestidos de inmenso poder, pero con aparentes instrucciones de darle la espalda a su departamento. ¿O no, Alejandro Maya?

En otro lado están los candidatos vergonzantes de los partidos que los apoyan y que prefieren montar una pantomima disfrazada de voluntad popular. Prefieren renegar de sus mentores en silencio, porque saben que son indispensables para la financiación de sus campañas y el direccionamiento de sus votos, y se presentan ante el electorado también como independientes, sin vínculos políticos ni partidistas, y sin relaciones con actores de quienes puedan heredar antipatía. Son aquellos que se nutren de los dineros de partidos tradicionales, reciben órdenes de sus directores, obedecen directrices de sus estrategas, y se prestan para esa farsa en la que se convirtió la recolección de firmas a favor de los candidatos. 

Son candidatos que, aunque llenos de valores, estructura académica e intelectual, desechan sus virtudes para partir de una mentira electoral que necesariamente conllevará a otras, convirtiendo sus campañas en empresas con estructuras mentirosas que en la medida en que crezcan enlodarán más al candidato que las representa. Es, en la práctica, una estrategia que desdice del candidato y opaca su brillantez. ¿O no, Luis Carlos Velásquez? (¿Hace cuatro años cuando Luis Carlos pretendía ser candidato a la alcaldía de Manizales, lo hacía por firmas para demostrar independencia, o era candidato vergonzante de algún partido? ¡No! ¿Por qué hoy sí?).

Y otros que se niegan a perder los espacios políticos que alguna vez tuvieron y que, huérfanos de poder, se empecinan en retomar unas banderas ya desteñidas y raídas, que tratan de enarbolar como si fueran nuevas, pero ante los ojos de los demás no pueden ocultar su estado. Se presentan ahora como independientes y someten su nombre ante los electores como tales, sin decir que les toca recurrir a ello porque las puertas de los partidos se les cierran en su cara para evitar perjuicios políticos. Aquí no son los candidatos los vergonzantes de los partidos; sino los partidos los vergonzantes de los candidatos. ¿O no, Luis Guillermo Giraldo?

¿Y por qué es una trampa electoral? Pues porque mientras a los candidatos no vergonzantes les toca esperar para hacer su campaña publicitaria hasta después del 27 de julio, a los demás les es permitido desplegar toda su fuerza visible desde dos meses antes. Y eso, en política, es mucho tiempo. ¡No parece justo!

Los espero en mi blog www.titepava.com

JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

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